El Clásico de España y los “traidores”

Para un partido que representa algo más que fútbol, el cambiarse de equipo no significa sólo cambiarse una camiseta, ¿podemos hablar de traidores en el Súper Clásico de España?

La rivalidad entre Madrid y Barcelona no sólo pasa por lo deportivo. Son las dos principales ciudades de España, con Cataluña constituida como una de las Comunidades Autónomas que mayor aporte brinda al PIB español y la 4ta per cápita en el país (según INE).

Este antagonismo se ha sedimentado con varios episodios a lo largo de la historia, como cuando en 1986, Barcelona fue elegida sede de los Juegos Olímpicos 1992, un logro envidiable que hasta ahora Madrid no ha podido emular.

En política, estas ciudades han sido polos claramente opuestos. Madrid es la cabeza administrativa del Gobierno Central y de la Corona. No resulta extraño que sea vista por los catalanes como un “obstáculo” en la lucha por su independencia del Estado Español.
Una vez un amigo catalán me explicó, “cuando yo era niño –época de Franco– si hablaba catalán fuera de mi casa me podían caer a piñas, y dentro de casa si hablaba castellano era mi padre el que me podía caer a golpes”.

Aunque no se quiera, todo esto se ve reflejado en el mayor enfrentamiento del fútbol español: El Clásico de España. Dos súper equipos que luchan por la supremacía que no pueden obtener fuera. ¿Pero qué pasa cuando uno de los protagonistas cambia de colores y se muda de una ciudad a otra? ¿Podemos considerarlo una traición?

Laudrup, Celades, Hagi, Schuster, Saviola, “el fenómeno” Ronaldo y hasta el mismo Don Alfredo Di Stefano, entre muchos otros, vistieron las camisetas de Real Madrid y Barcelona. Tampoco es poco común que jugadores formados en las inferiores de un equipo terminen jugando para el rival, pero si es así… ¿por qué hay casos y jugadores que dolieron más que otros? ¿Cuándo son considerados “traición”?

El último episodio realmente polémico fue el de Luis Figo, quien pasó en el verano del 2000 del FC Barcelona al Real Madrid. El portugués fue algo así como un botín de guerra proclamado como bandera por el entonces candidato a la presidencia de la Casa Blanca, Florentino Pérez, quien lo utilizó como pieza fundacional para su proyecto. Figo no sólo había sido clave en los títulos de La Liga en la 97/98, 98/99 y la Copa del Rey 1998 obtenidos por Barcelona, donde entonó el recordado “blancos llorones felicita a los campeones”, sino que también era el segundo capitán de los culés en la temporada 1999, después de Guardiola.

Uno de los casos más sonados de transferencias del Real Madrid al Barça fue el de Luis Enrique. El actual entrenador del club catalán, proveniente del Gijón, vivió varios de sus mejores años como futbolista en las filas del club blanco, participando del recordado triunfo merengue por 5-0 en la temporada 94/95. En la campaña siguiente, sin embargo, fichó con el Barcelona.

Si bien todos reconocemos que el fútbol moderno tiene un gran interés en el negocio, ¿Cuál es el límite? ¿Jugar para un equipo es sólo ponerse una camiseta?, ¿se les puede considerar traidores?

Fernando Calderón
@nandocalderon83

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