La democracia en la cultura y las crisis de representación
Parece una reseña anacrónica, sobre un documental estrenado
hace más de un año, pero la verdad es que el tema está más álgido cada día y
quise ver el documental para no opinar sólo en base a mis prejuicios.
A muchos nos da la sensación que vivimos en un momento de extrema susceptibilidad, con millones de temas históricos no resueltos, y cuentas viejas por pagar que
están buscando ser "saldadas".
Así en nombre de las luchas por reivindicaciones en lo personal me da la
impresión que en algunos casos, sus representantes han cometido algunos excesos
en nombre de las causas que defienden. Más allá de las creencias o simpatías
que cada uno tenga sobre equis o ye causa, todo esto está generando un clima un
tanto conservador para mi gusto, en el que mucha gente no expresa lo que piensa
o siente, por miedo al escarnio público.
En este contexto nace “El problema con Apu”, un documental para tv de un comediante indio-americano llamado Hari Kondabolu.
En este contexto nace “El problema con Apu”, un documental para tv de un comediante indio-americano llamado Hari Kondabolu.
En él, el comediante nos cuenta lo estigmatizado que se ha
sentido a lo largo de su vida porque lo comparan y lo burlan, imitando al
personaje de los Simpsons, que sin duda es un estereotipo.
Sin embargo, a pesar de efectivamente ser un estereotipo, Apu es el segundo personaje (fuera de los integrantes de la Familia Simpson) que tiene más episodios como protagonista, con 20, detrás del Sr. Burns. Esto quiere decir que es uno de los personajes de los que más hemos visto facetas distintas en la serie. Apu, ama, odia, canta, baila.
El documental por su parte se basa en la narración en primera persona del problema. Plantea la dicotomía Kondabolu / Apu, como una especie de némesis. Para ello busca testimonios en distintos profesionales de origen asiático, como actores, productores, y gente fuera del medio, que respalden su teoría. Pero no lo hace de manera que se vea natural sino que plantea, casi impuesta su teoría a sus entrevistados.
Esto logra que más allá de empatizar con él como persona, un tipo que creció en Brooklyn hijo de inmigrantes indios de clase trabajadora, y que seguramente sufrió una enorme cantidad de racismo, genera exactamente lo opuesto; que lo veas como un personaje de documental. Sus motivaciones no están del todo claras, ni siquiera su queja.
Esto logra que más allá de empatizar con él como persona, un tipo que creció en Brooklyn hijo de inmigrantes indios de clase trabajadora, y que seguramente sufrió una enorme cantidad de racismo, genera exactamente lo opuesto; que lo veas como un personaje de documental. Sus motivaciones no están del todo claras, ni siquiera su queja.
Por algunos momentos responsabiliza personalmente a los
productores / creadores, y por otro, la mayoría del documental utiliza como
chivo expiatorio a Hank Azaria como blanco de todas sus burlas y objeciones
morales/éticas/profesionales y personales.
El documental es un poco de golpes ciegos a varios problemas
serios, pero sin ningún discurso que lo articule ¿el problema es la mala/poca
representación de las personas de Ásia del Sur? Es las burlas que él
sufrió de niño?
La exigencia de mayor representatividad en las pantallas por parte de las minorías, en los
países del “primer mundo” es algo de lo que cada vez se habla más. Y a veces da
la sensación que incluso es más importante que la representación real, como en
política, por ejemplo. Y es una preocupación seria. Pero ¿qué implicaciones va
a tener eso en la creación cultural? ¿Cuál es el límite?
Es evidente que Los Simpsons dejó de ser un show “vanguardia”
de los 90, para convertirse en la “Academia” del siglo XXI, conservadora y
aburrida. De hecho gran parte del problema es que no han sido capaces de dar una respuesta satisfactoria a todo el problema, ni una seria -comunidado de prensa-, ni siquiera un buen chiste a favor, o en contra. Definitivamente perdieron su "edge".
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| Esta es la única respuesta "directa" que ha tenido el Show a todo el dilema de Apu |
En lo particular coincido con una escritora neoyorkina
llamada Fran Lebowitz, que dice que hay demasiada democracia en la cultura, y
muy poca democracia en la sociedad.


